dijous, 6 de juliol de 2017

Oria : el azor de los bosques de Cal Solero .



El fotógrafo José Antonio Hurtado nos explica  de nuevo   de forma apasionada su jornada   faunística del día 1-7-2017  en el observatorio de fauna  de Cal Solero (Vallbona de les Monges).
Leyendo sus palabras sorprende pensar  que hablamos de  un recóndito lugar llamado Vallbona de les Monges, dentro de un diminuto pero fructífero  observatorio de fauna creado con nuestras manos y con material reciclado.
El fuego del año pasado  arrasó nuestros bosques pero liberó este aguadero picado en la gran roca. Aun se mantiene el color rojo   del agua tintada que  los hidroaviones vertieron encima del infierno.
El fuego dicen que purifica. En este caso libera antiguos bebederos , concentra vida y permite volar al azor entre los árboles.
De nuevo muchas gracias Antonio,  esperamos verte a menudo por nuestro territorio visitando a tu nueva compañera   ORIA  .
                                         

A pesar de que la maquina fotográfica con la que hice el reportaje llegó a mis manos el vienes y no estaba familiarizado con ella, aquí os dejo una selección de fotografías y un resumen de la magnífica jornada de aves, fotos y algo más que viví el día 01 de julio en el hide de “Cal Solero"

Mañana fresca para la fecha y con viento, lo que hacía presagiar poca actividad de algunas de las especies que observé en la visita anterior; me equivoqué, una vez más estos animales me han enseñado que mis intuiciones con respecto a su comportamiento, la mayoría de las veces, no son fiables. Jornada de actividad frenética y continuada con la presencia de mucho individuo joven de casi todas las especies, llegando a contar hasta 7 especies distintas entre dentro y alrededor del aguadero, mezclándose individuos de tamaño tan dispar como son el verdecillo y la paloma torcaz. 

Acudieron casi todas las especies de la jornada anterior, hechando de menos al mosquitero y a la curruca capirotada, pero añadiendo nuevas especies como fueron: chochín, pardillo y gorrión chillón. También anduvieron por la zona sin entrar al aguadero, el agateador común y un individuo joven de pico picapinos.

La palma esta vez se la llevó el Zorzal Charlo llegando a juntarse alrededor del aguadero hasta 5 ejemplares de esta especie.También disfruté de la presencia de 2 picapinos al mismo tiempo y en el mismo escenario, vamos un auténtico festival, con una luz totalmente aprovechable hasta las 17:00 horas.

Como artistas invitados en esta jornada, un zorro que sólo me dejó fotografiarlo por detrás y la ardilla, de la que he llegado a identificar por las marcas que dejan en ellas, la dura supervivencia en el bosque, hasta 4 individuos distintos en esta jornada.


Pero lo mas sorprendente de la jornada fue lo que os relato a continuación:

Estando entretenido viendo como disfrutaba de su baño un verdecillo, de repente sentí una presencia, miré hacia arriba y de pronto como si de un fantasma se tratase, vi aparecer la silueta de un ave; intenté enfocar pero no lo conseguí, cundo miré la pantalla de la cámara para ver el resultado de las fotos, … maldije, y no tuve más remedio que resignarme; con esa velocidad había sido imposible realizar una toma aceptable de esa rapaz, el azor, un ave con las alas cortas, anchas y redondeadas y una cola ideales para maniobrar y moverse rápidamente entre la espesura de los árboles y la vegetación. Como decía Félix Rodríguez de la Fuente, el Príncipe del bosque, ojos de fuego, plumas de seda, garras de acero… en fin una auténtica lástima haber perdido la oportunidad de conseguir un buena fotografía.

Pero de repente se hizo un silencio sepulcral, oí un ruido encima mío y pensé, no puede ser, lo tengo en el tejado del hide y enseguida ese presentimiento se hizo realidad, de un salto apareció en el aguadero a menos de un metro de mi, para darse un baño. Y como si fuese la primera vez, sentí esa sensación agradable y nerviosa que genera la emoción, que hace que se te entrecorte la respiración y el corazón se acelere, una sensación similar a la que experimentas cuando obtienes un recompensa después de un gran esfuerzo en una competición, en esta caso contra la naturaleza; una experiencia que difícilmente olvidaré en mi vida.

Y este es el relato de mi experiencia con el Azor que se me apareció en el bosque de Cal Soler en Vallbona de les Monges, que por su tamaño y el color de sus ojos me voy a aventurar a decir que se tata de una hembra de tercer año, a la que me he tomado la libertad de bautizar con el nombre de Oria, en honor a la primera abadesa del Real Monasterio de Santa María de Vallbona

“Oria, el Azor de los bosques de Cal Solero".

Este es el resumen de una magnífica jornada con muchas especies y gran actividad, solo interrumpida al final de la misma por los gritos de Oria, que hacían que momentáneamente desaparecieran todas las aves del aguadero, cono si hubiesen oido el grito de un ángel del infierno, volviendo a aparecer al poco tiempo.

Si no me fallan las cuentas ya son 24 las especies fotografiadas en este hide, en estas dos jornadas.

A continuación os dejo el listado de las mismas.


- Curruca Tomillera

- Herrerillo capuchino

- Herrerillo

- Pinzón común

- Zarcero

- Mosquitero 

- Paloma Torcaz

- Papamoscas Gris

- Petirrojo

- Carbonero

- Zorzal Charlo

- Jilguero

- Verdecillo

- Pico picapinos

- Escribano soteño

- Arrendajo

- Verderón

- Curruca capirotada

- Mirlo común

- Chochin 

- Agateador común.

- Gorrion Chillon.

- Pardillo común.

- Azor.


“Cal Solero" un magnífico hide perfectamente integrado en la naturaleza, diseñado y construido para disfrutar no solo con la observación de pequeñas aves, si no de toda la fauna existente en el bosque de Vallbona de les Monges















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